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Esclavos

La Resolución 464 de 29 de enero de 2014 del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) dispone que deberán afiliarse desde el primer día en que se realice la solicitud las personas que tengan ingresos sin relación de dependencia. Esta Resolución es enfática al señalar que se verificará, mediante un cruce de información con el Servicio de Rentas Internas (SRI), Ministerio de Relaciones Laborales y demás entidades públicas, si el usuario se desafilia del sistema sin haber sufrido una pérdida de sus ingresos. Señala además que el IESS procederá a realizar entonces el cobro de los aportes adeudados por recargos, intereses y multas correspondientes.

Se desata entonces una lluvia de preguntas. ¿En base a qué ingreso se determinará mi contribución al IESS? Señala la referida resolución que la aportación se calculará en base a la facturación mensual declarada al SRI teniendo en cuenta como base presuntiva un monto no menor al salario básico unificado.

Adicional a ello existen jubilados que también facturan – asesorías o consultorías eventuales.

Me pregunto: ¿Cómo se aplica aquí esta Resolución? ¿Deben volver a aportar?

Hasta el año 2013, la afiliación al IESS para trabajadores que no se encontrasen en situación de dependencia laboral era voluntaria, a partir de hoy ha dejado de serlo. Hoy el Estado establece un porcentaje fijo de aportación al IESS a un ciudadano que percibe un ingreso variable. ¿Ocurrencias no?

¿En base a que? La Resolución dice que considera el artículo 371 de la Constitución que señala que el IESS se financiará entre otros rubros, “de los aportes de las personas independientes aseguradas” – hoy no sé qué tanto nos queda de independientes a las personas-.

Esta resolución trata desigualmente a los actuales y potenciales contribuyentes del IESS. Aunque actuarialmente para el IESS represente el mismo porcentaje de aportación, existe una gran diferencia en cuanto al monto de contribución. Todos aquellos quienes se encuentren en relación de dependencia deberán aportar únicamente un 9.45% (si, ya cambió) y su empleador el 11.05%. Mientras que “las personas independientes” que presten servicios profesionales sin una relación laboral directa deberán aportar por ellos mismos el 20.5% de sus ingresos mensuales.

Entonces hagamos la cuenta: 20.5% para el IESS, 10% de retenciones al impuesto a la renta, su correspondiente pago, que puede llegar hasta un 35% según sea el caso, 15% de participación y adicional a ello, los distintos impuestos indirectos y tasas.

Tras algunos episodios de este gobierno -que no dejan de sorprenderme- éste me indigna. El actual gobierno castiga a los emprendedores y trabajadores independientes y le impone un costo fijo a un ingreso variable. Está claro el mensaje que el gobierno nos envía en esta ocasión:

“Queremos empleados y subordinados”.

Me siento como si volviese a tener ocho años y mi mamá me daba 400 sucres a la semana para la colación. Ella me aconsejaba en qué alimentos es mejor gastar mi dinero, pero nunca me lo impuso, era sólo un consejo.

Hoy el gobierno me ordena, qué porcentaje de mis ingresos –y vaya porcentaje– debe llevarse para él decidir en qué invertir por mi (yo aparentemente no puedo hacerlo sola). Y como si fuera poco decide que es mejor invertir en su sistema de salud pública antes que en un proveedor privado, de mi elección. ¿No pensaron en que quizás, yo no quiera aportar a ningún proveedor de salud y prefiera gastármelo en lo que a mi se me ocurra? Finalmente es mi sueldo, ¿o ya no?

Claro, asumo, el gobierno necesita dinero. El IESS también lo necesita para cumplir sus ofrecimientos, como por ejemplo, el brindar cobertura a los cónyuges/parejas e hijos hasta los 21 años de los afiliados sin incrementar significativamente el aporte del Estado ecuatoriano a la caja del IESS. ¿Por qué yo tengo que financiar los ofrecimientos del gobierno? Veamos porque:

Según un informe de la Dirección Económica del Seguro Social para marzo de 2012 eran $2,776 millones de dólares los que el Estado le debía al IESS. En abril de ese mismo año el IESS y el Ministerio de Finanzas firmaron un convenio para pagar únicamente $1,556 millones de dólares de los cuales un 84% se pagó en bonos – los cuales fueron autorizados por Pedro Delgado (el ex Presidente del Banco Central) y el restante 16% en efectivo. Estos bonos tienen un plazo de 12 años, con 6.5 años de gracia en los que se paga el interés y un 7.5% de interés fijo anual.

Se conoce que a partir de abril de 2012 Finanzas empezó a emitir bonos –es decir más deuda– para pagar los aportes y hasta finales del 2012 pagó 398 millones en más bonos. Cuando el artículo 290 de la Constitución en su numeral 3 manda que ¨Con endeudamiento público se financiarán exclusivamente programas y proyectos de inversion” (lo resaltado me pertenece).

Pero todas estas operaciones se han mantenido reservadas al amparo de lo que dispone el Código Orgánico de Planificación y Finanzas Públicas que permite declarar secretas y reservadas algunas operaciones de endeudamiento público. Por ello las Bolsas de Valores de Quito y Guayaquil no tienen registradas dichas emisiones de papeles.

Aunque Fernando Cordero diga enfáticamente “El Estado no debe ni un sólo centavo al IESS” yo quisiera conocer cuándo se han recibido los pagos de intereses pactados en los bonos y el pago de los restantes 1220 millones de dólares que debe el Estado al IESS desde 2010.

En América Latina son muchos los países que ya entendieron lo que en palabras de Jose Piñera es la seguridad social:La seguridad social –sin duda, es el mayor de todos los monopolios estatales existentes– era un sistema inspirado en esa lógica que hace depender a las personas del Estado, ese “ogro filantrópico” descrito por Octavio Paz” y optaron por un sistema distinto de ahorro y hoy se encuentran a la cabeza del crecimiento en América Latina y envidiablemente muchos de ellos forman parte de la Alianza del Pacífico.

En paises como Chile, Perú, Colombia, Uruguay, México, Bolivia, El Salvador, Costa Rica y República Dominicana ya existe el sistema AFP de capitalización individual, administración privada y rol subsidiario (regulatorio y solidario) del Estado donde ya hay más de 70 millones de trabajadores con una cuenta de ahorro para la vejez y fondos de pensiones que alcanzan los $250,000 millones (aproximadamente un 16% del PIB total). En Chile, este sistema permitió que del capital total en las cuentas de ahorro, solo un 23% corresponda a los aportes de los afiliados y el restante 77% tenga su origen en la rentabilidad de los fondos. 

Pero no, nosotros preferimos la universalización de la seguridad social. Así, a mi que no me universalicen nada.

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Mi padre me contó una vez que en ciertas zonas campesinas del Ecuador, hace mucho, la gente tenía un dicho: “a la mujer y al burro sólo con el palo”. Frase que alude tanto al carácter de semovientes de ambos seres, como a su tozudez al no querer obedecer órdenes. Desconozco si aún sigan usando ese aforismo los campesinos de la patria. Sin embargo, he escuchado con estupor cómo un supuesto estadista arremete con el garrote de su “ideología” a nuestras queridas y combativas feministas y, de paso, también hace objeto de su ira a alguno que otro “burro” que osa cruzarse entre él y sus intereses…. ejem… proyecto político… (El último de esos burros lleva el apellido de un conocido escritor ibérico que, curiosamente, inmortalizó a otro asno, Platero).

Dice el circunspecto y severo gobernante que la “ideología de género” que se inculca a nuestros chicos en los colegios (líbranos del mal, San José María), es una barbaridad que no resiste el “menor análisis”. Afirma el predicador desde su púlpito sabatino que la mujer debe ser “femenina” y el hombre “masculino”. Reitera que las terribles, peligrosas, funestas personas que buscan la equidad sólo son quinta-columnistas de un proyecto que, en el fondo, intenta socavar el concepto tradicional de familia (cimiento sobre el que se funda la muy cristiana sociedad occidental). No contento con eso, desnuda en acto público a sus -muy posiblemente- futuras ex-coidearias, por osar desafiar el rol que la naturaleza, Dios, la Iglesia, han dado a la mujer, es decir, ser una fábrica de bebés y/o una extensión de la cocina. Culmina el auto de fe con la ovación de la cristianísima audiencia.

Recordemos la admonición de Escrivá de Balaguer, quien en la obra cumbre del underground literario católico, “Camino” (300 semanas en las listas de los libros más regalados, porque nadie lo compra) dice lo siguiente: “Si queréis entregaros a Dios en el mundo, antes que sabios —ellas no hace falta que sean sabias: basta que sean discretas— habéis de ser espirituales, muy unidos al Señor por la oración.”. Pero no, las feministas no son discretas: hablan. Y hablan mucho. Y enseñan. Y pretenden ser sabias. Y buscan que su voz no sólo se escuche, sino que se refleje en la elaboración de políticas públicas. Es el colmo de la ingratitud! No contentas con haber aprendido a leer y escribir, para luego haber conseguido títulos universitarios, buscaron el derecho al voto, y posteriormente accedieron a cargos de elección popular. ¿Qué mas quieren? ¿Aborto? ¿Igualdad? No, aquí en el Ecuador del S. XXI, se practica lo que manda la mayoría, y la mayoría exige que la mujer calle y se someta al hombre, porque así lo quiso Dios, y es deber de los gobernantes hacer cumplir la ley divina.

Supongo que a futuro, Ejecutivo, Legislativo y la Conferencia Episcopal (los tres poderes del Estado), elaborarán algún proyecto de reforma constitucional que ponga fin a esa “perversa” idea del laicismo, para que Su Majestad pueda rezar todas las novenas habidas y por haber sin tener que sonrojarse ante las cámaras de un conocido canal de televisión que tantas noches de insomnio le provoca. Enrique IV dijo alguna vez “Paris vaut bien une messe” (“París bien vale una misa”), cuando tuvo que abjurar del calvinismo para salvar el pellejo y al mismo tiempo subir al trono. Ya escucho la campana de la Catedral repicando cuando Su Majestad, al grito de “Carondelet bien vale una misa”, escupa sobre la efigie de Alfaro, proscriba la francmasonería y el protestantismo, y proclame la devoción católica del pueblo ecuatoriano.

Mientras eso sucede, les recomiendo que empiecen a rezar las Preces, a ver si se les quita lo infieles, que yo voy a buscar mi silicio para mortificar este cuerpo pecador, con un fondo musical de aquella santa mujer, Hildegard von Bingen.

PRECES (fragmento)

Sérviam!

V /. Ad Trinitatem Beatíssimam.

R /. Grátias tibi, Deus, grátias tibi: vera et una Trínitas, una et summa Déitas, sancta et una Unitas.

V /. Ad Iesum Christum Regem.

R /. Dóminus Iudex noster; Dóminus Légifer noster; Dóminus Rex noster. Ipse salvabit nos.

V /. Christe, Fili Dei vivi, miserere nobis.

R /. Christe, Fili Dei vivi, miserere nobis.

V /. Exsurge, Christe, ádiuva nos.

R /. Et líbera nos propter nomen tuum.

Ahí se ven.

El 22 de noviembre 1963 sucedió lo impensable: John F. Kennedy, el presidente más popular y carismático de los Estados Unidos era asesinado. Mientras el país aún estaba en shock y lloraba su muerte, la Reserva Federal ya tenía en marcha un plan para honrar su memoria. De hecho, se dice que los planes para acuñar una moneda con el perfil de Kennedy, comenzaron ese mismo día, a pocas horas de su muerte.

Reacción en las calles frente al asesinato de Kennedy, 22 de noviembre de 1963 © Wayne Miller / Magnum Photos

Reacción en las calles frente al asesinato de Kennedy, 22 de noviembre de 1963
© Wayne Miller / Magnum Photos

Para este homenaje fueron consideradas las monedas de 25 centavos, medio dólar y de un dólar. A la final se decidió que la más conveniente sería la de medio dólar. Se dio la orden de que los diseños previos fueran más como en plan conmemorativo, con la imagen del ex presidente en el anverso y el sello del águila presidencial en el reverso.

A pesar de todas las buenas intenciones, se les presentó un problema. De acuerdo a la Ley de Acuñación de Monedas que regía desde 1963, el diseño de una moneda debía estar en circulación por lo menos 25 años para ser cambiado. La moneda de medio dólar que se acuñaba en ese momento, era el medio dólar de Franklin, que estaba circulado desde apenas 15 años. Sería necesaria una legislación especial para aprobar la producción del medio dólar de Kennedy. El Congreso por supuesto aprobó esta legislación – la Ley de 30 de diciembre de 1963 – en sólo unas pocas semanas.

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Se acuñó una prueba de monedas de medio del dólar de Kennedy a inicios de 1964. Las primeras monedas que salieron de este primer molde original tenían lo que ahora se conoce como “los cabellos acentuados”, pero por alguna desconocida razón ese diseño fue modificado después de aquella primera producción.

Hay rumores de que a la ex primera dama, Jacqueline Kennedy, no le gustaba el diseño porque se veía un mechón de cabello pronunciado sobre la oreja, como despeinado. Otro motivo -más factible- puede haber sido para debilitar un poco el diseño y gastar menos metal (todavía era plata) en su producción. De cualquier forma, el medio dólar de Kennedy se hizo muy popular entre los coleccionistas y más que nada en el público en general. La demanda de los ejemplares de la primera prueba fue tan alta, que entre finales de enero y principios de febrero, todas las monedas acuñadas que fueron puestas en circulación desaparecieron.

A la izquierda un ejemplo de "los cabellos acentuados" de 1964

A la izquierda un ejemplo de “los cabellos acentuados” de 1964

Irónicamente, el medio dólar de Kennedy fue el que acabó con la circulación de las monedas de medio dólar. Fue inicialmente concebida para ser una moneda de normal circulación, pero este nuevo medio dolar fue acaparado por el público y era casi inexistente en transacciones. De hecho, hasta antes de 1964, la moneda de medio dólar fue un elemento clave del comercio americano diario y doméstico. Tan normal era su uso, que cada caja registradora era fabricada con su respectivo espacio para los medios dólares (ahora ya no), pero después del lanzamiento de la famosa moneda, el público conservó la mayor parte de la producción y se creó una escasez a nivel general.

Con temor a que repita eventualmente el mismo fenómeno, en 1965, la Reserva Federal decidió retirar de circulación todas las monedas de plata a excepción de los pocos Kennedy que aún circulaban, porque habían sido diseñados con un contenido de plata más bajo. El remedio fue peor que la enfermedad porque ahora fueron acaparadas por su alto contenido de plata todas las monedas de 50, 25 y 10 centavos diseñadas antes de 1965, creando una escasez aún mayor de circulante. En 1971, cuando la plata fue retirada completamente de todas las monedas de medio dólar, la demanda y el uso de las mismas disminuyó drásticamente.

Diseños de 0,50 cetvs. que circularon

Diseños de 0,50 cetvs. que circularon

El medio dólar de Kennedy de 1964 fue atesorado por casi todas las familias norteamericanas, pero aún así, sigue siendo una moneda de colección muy cotizada.

Algo muy curioso es que esa nueva crisis de circulante generó otro fenómeno: ahora es fácil encontrarlas a la venta de acuerdo a su cantidad de plata en la aleación. Una moneda de 1964 puede alcanzar precios de $ 1200 a $ 2800. Las que son escasas y por ende más cotizadas son las de la primera tanda de “los cabellos acentuados” que alcanzan precios de hasta $ 5000. Hay para todos los gustos, porque si eres un verdadero aficionado a la numismática y si tienes las posibilidades, puedes encontrar verdaderas joyas del 64 a las que se les pule y les dan un tratamiento especial de esmerilado llamado Ultra Cameo –como a ésta-, que fácil te cuestan $12 000. Ahora, este tipo de negocio trajo de la mano a otros profesionales y revalorizó a los casi extintos expertos numismáticos, especialmente porque en los últimos años se han acuñado más tirajes de aquel diseño de prueba para satisfacer la demanda de los coleccionistas.

El féretro de Kennedy llegando a la Casa Blanca desde el Hospital Naval de Bethesda, 1963  © Cornell Capa C / Magnum Photos

El féretro de Kennedy llegando a la Casa Blanca desde el Hospital Naval de Bethesda, 1963
© Cornell Capa C / Magnum Photos

Esta moneda nació de la tristeza de una nación y se convirtió en un artículo de colección por motivos sentimentales. En los Estados Unidos todavía hay mucha gente que cree que si John F. Kennedy no hubiese sido asesinado ese día y lograba culminar su mandato como presidente, el mundo sería ahora un lugar totalmente diferente.

El medio dólar estadounidense prácticamente desapareció y dejó de ser una moneda de curso legal, de hecho, ya ninguna máquina expendedora o de teléfonos la acepta. Esto hizo que la moneda de 25 centavos, el quarter, sea la más utilizada en transacciones comerciales y domésticas.

Fuente: Sentado frente al mundo.

<<1 de cada 3 mujeres en el mundo han sido víctimas de violencia psicológica y/o sexual por parte de su pareja>> (OMS 2013).

Hace 15 años, la OMS indicaba que entre el 10% y 15% de las mujeres informaban que sus parejas las obligan a tener relaciones sexuales. Hoy en día esperaba otros datos, otra realidad que no sea igual o peor a la de hace más de una década.

Según varias estadísticas disponibles para 2013, el 35% de las mujeres en el mundo ha sufrido algún tipo de violencia. Eso sin mencionar que hay países en donde las cifras ascienden hasta el 70%, que en comparación con Ecuador, éste es uno de los países con índices altos en donde el 60.6% de mujeres han sido víctimas de violencia (INEC 2012).

En Australia, Canadá, Israel, Sudáfrica y Estados Unidos, entre el 40% y 70% de los asesinatos de mujeres corresponde a violencia en que el agresor es la pareja de la víctima. En datos generales (y aterradores), se ha reportado que el 38% de todos los asesinatos a mujeres en el mundo son cometidos por sus parejas.

Hay quienes aseguran que la violencia contra la mujer ha disminuido ya que las “culturas” han avanzado, sin embargo, hay datos que dicen lo contrario:

  • 64 millones de niñas en el mundo están casadas.
  • 140 millones de niñas y mujeres han sufrido mutilación/ablación genital femenina.
  • De las 20,9 millones de personas que son víctimas de trabajo forzoso, el 55% son niñas y mujeres.
  • El 98% de personas explotadas sexualmente son mujeres.
  • En la UE, hasta el 50% de mujeres sufren acoso sexual en su trabajo.
  • En Estados Unidos, el 83% de las niñas de 12 a 16 años ha experimentado acoso sexual en la escuela.

El año pasado el INEC presentó estadísticas aterradoras que desmitificaron la idea que la violencia sólo se daba en hogares marginales. La violencia contra la mujer en Ecuador se da en todos los estratos sociales y económicos sin importar siquiera el nivel de estudios. Para hacer un recuento de esos datos: 54 % de las mujeres en Ecuador sufre violencia psicológica, 38 % física, 35,3 % patrimonial y el 25 % de tipo sexual.

Par entender de mejor manera el panorama, les copio parte de la infografía que la OMS publicó hace unos meses:
Infografía de la OMS (2013)

Para ver la infografía completa, visitar este link http://goo.gl/fETRK1

@AndreMalquin

Tenía 6 años. Aún recuerdo mi rostro de impotencia el día que mis padres, después de meses de haber salido de una escuela católica, y haberme quedado en casa, decidieron matricularme en una escuelita fiscal.

Mi primer día fue de pesadilla. Los chicos estaban muy aventajados en cosas tan pedestres como saber de memoria el Himno Nacional, jugar a las canicas como endemoniados y al fútbol como cracks del gremio constructor (léase, albañiles). Mientras tanto, yo como buen hijito de papá, pensaba en el disco de Mozart que me habían regalado ese verano, o en la versión condensada de la Ilíada con la que aprendí a leer (sí, soy un freak desde tierna edad). Aún invade mis pesadillas la imagen de Patroclo siendo atravesado por la lanza de Héctor. Maldita sea, si van a publicar versiones infantiles de clásicos, no las llenen de ilustraciones así…. En fin, estoy divagando.

El asunto es que más allá de la convivencia con personas de un estrato social con el que jamás había tenido contacto en mi corta vida, existía toda una estructura diseñada para hacer mi existencia lo más incómoda posible por ser el niño nuevo. La profesora me mandaba deberes sobre temas que yo no conocía nada, por haber entrado casi al finalizar el año. El conserje no me quería dejar entrar porque no me conocía. El director no daba la orden de que me den el carnet, quién sabe por qué razón. No tenía el uniforme aún, motivo suficiente para que me saquen de la formación y me exhiban ante toda la escuela como mutante en feria gitana. Yo no era “José”. Era “Molina”, o peor aún “El niño nuevo”. El bus escolar a veces olvidaba recogerme en mi casa y mi padre debía hacer a un lado cualquier otra cosa importante que su agitada vida de cañicultor y ganadero le demandara (por ejemplo ver noticias en TV, llenar un crucigrama o entrenar sus gallos de pelea), para llevarme en el aguerrido Nissan Patrol. No duré mucho en esa escuela. Después de haber pasado por los hermanos maristas y por la educación estatal, fui a parar a una unidad educativa un tanto hippie, privada, laica, donde cada quien hacía lo que quería. Estuve hasta la secundaria y pienso que fueron los años más felices de mi vida. Han pasado 32 años y siento un extraño Deja Vú.

Acabo de ingresar al sector público (jefecito, si lee esto no me despida). El “biométrico” reconoce mi huella digital al quinto intento. Mi jefe me manda tareas que fueron responsabilidad de alguien más y que prefirió irse a vivir la comodidad del rango de asesor. Por alguna razón que no alcanzo a entender, el director no da la orden de que me entreguen el carnet. Mis compañeros son unos capos politólogos que hablan de fútbol, comida, y cosas así, mientras yo tengo sobre mi escritorio un libro de Ortega y Gasset esperando que lo lea nuevamente (sí, soy un freak aún). Los politólogos son una clase de seres humanos con los que jamás había convivido. Aún no logro adivinar por dónde pasa el bus del recorrido, lastimosamente mi padre ya no está aquí para llevarme. Soy el niño nuevo. No tengo el chaleco horrible del uniforme. La recepcionista me pide que planifique anticipadamente lo que voy a hacer en mis horas extras. El guardia por fin me reconoce y me deja entrar, pero mis compañeros y compañeras siguen preguntando cómo me llamo. “Amigo, colabora para el botellón de agua”, dice la chica guapa… Por suerte nadie me llama “Molina”. Para colmo mi declaración patrimonial juramentada está mal, debo hacerla nuevamente, porque el señor inspector malvado me quiere castigar (el de Recursos Humanos).

Todo esto ha hecho que cuestione mi decisión de ingresar al extraño “submundo” de la burocracia, pero después de año y medio de estar en casa, pensando en Mozart, Pink Floyd, Marx, la Ilíada y Ortega y Gasset, debía hacer algo con mi vida. Añoro esos 14 años en la empresa privada que, luego de los 9 que pasé en la escuela y colegio hippie, fueron la mejor época de mi vida. Las cosas no eran perfectas en el mundo empresarial, pero al menos funcionaban de manera medianamente eficiente. No, no fue mi padre quien me sacó de ahí. Esta vez fui yo.

Soy el niño nuevo otra vez. Auxilio.

Los marxistas sostuvieron que la cultura (valores, costumbres, relaciones sociales) a lo que llamaron superestructura era el resultado de las relaciones de producción (infraestructura). Si no existe propiedad privada y el Estado controla la producción con planificación centralizada, entonces los elementos culturales no serían los de la clase dominante. Antropólogos advirtieron, sin embargo, que la cultura de una sociedad incide en la personalidad y en los valores de sus integrantes, en “la educación y la percepción del carácter relativo de lo que es normal o corriente”. Los culturalistas afirman que cada sociedad se entiende por esas expresiones, sin alusión a elementos geográficos o genéticos.  

La cultura, para los marxistas, debía cambiar si cambian las relaciones de producción. Es decir, la subjetividad de la sociedad moldeada según objetivamente se organiza. ¿La economía define como la gente se comporta o según sus valores o estos son los que definen como funciona la economía en una sociedad? Los marxistas ya delinearon la respuesta.  

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Voy a escribir este breve blog post (el diagrama de cuadrantes habla por sí mismo) aclarando que no soy ateo. Lo señalo no porque sea asunto de nadie salvo mío y de la gente en mi esfera personal, sino porque vivimos a veces en entornos tan parroquianos que si alguien escribe sobre temas GLBT asumen que es gay o bisexual, si escribe sobre sífilis seguramente frecuenta burdeles franceses y así por el estilo.

Se puede discutir y explorar temas sin ser esto o aquello, porque son estimulantes y nos pueden ayudar a entender a otros.

Como podemos apreciar, hay cuatro cuadrantes. En dos superiores están los gnósticos (quienes consideran que se puede saber con certeza del 100% que existe (gnóstico teísta) una divinidad o que no existe (gnóstico ateísta/ateo).

En los dos cuadrantes inferiores se encuentran los agnósticos (quienes no consideran que es 100% posible saber desde las capacidades humanas/cerebrales) del tipo teísta y ateísta. El primero considera que hay una divinidad pero no que es posible estar seguros (¿aún?) de ello. El segundo, que no hay una pero no cree que puede saberse con total certeza (incluso Richard Dawkins se ha colocado aquí con su 9/10 de ateísmo autocalificado).

En los dos cuadrantes superiores, sugiero para terminar, tenemos gente que considera haber vivido experiencias espirituales inobjetable y gente que considera imposible la existencia de una divinidad. Esta fila superior es la del conflicto: los unos consideran a los otros unos racionalistas arrogantes y estos a los aquellos, esquizoides o chiflados.

¿Dónde se sitúa usted?

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